30 noviembre 2012
El pasado miércoles 28 de noviembre falleció el presidente de HOTELES MONTE, don Gabriel Rojas Fernández, a los 90 años de edad.
Natural de Sevilla, en la década de los años 70 fundó esta cadena hotelera con la apertura del primero de los establecimientos que la forman, el Hotel Monte Carmelo.
Don Gabriel Rojas compaginaba la actividad hotelera con otras líneas empresariales, tales como la construcción y promoción inmobiliaria y la explotación agrícola y ganadera.
Hombre de carácter afable y muy querido en la ciudad de Sevilla, al margen de su faceta empresarial, fue presidente del Sevilla Fútbol Club; Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío del Salvador (Sevilla); y perteneció a la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, una de sus grandes devociones.
En su adiós se dieron cita importantes personalidades del mundo empresarial, turístico, taurino y deportivo de la ciudad, que quisieron rendirle un último homenaje a una persona de tan alta talla empresarial y humana.
Desde este Blog Corporativo de HOTELES MONTE agradecemos las numerosas muestras de pesar recibidas por el fallecimiento del que fuera nuestro presidente.
Descanse en paz.
6 diciembre 2011
Gonzalo Naya Castaños (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1960) es el jefe del Departamento de Informática de Hoteles Monte. Ha cumplido el 4 de diciembre, 25 años en la empresa. Según él mismo nos cuenta “ha sido un privilegio compartir estos años con tan buenos profesionales y mejores personas y estoy seguro que en los próximos, aún sabiendo que serán difíciles, contamos con la experiencia y el conocimiento pero sobre todo con la voluntad de mantener esta gran empresa en los más altos niveles de calidad”.
Naya es diplomado en Informática de Gestión. También cuenta con estudios oficiales de Náutica, siendo el mar una de sus grandes pasiones. En cuanto a su trayectoria profesional, hasta 1985 trabajo en IBM y Nixdorf Computer como Programador de Aplicaciones, desarrollando programas para distintos sectores: bancarios, fabricas de aceite, certificaciones de obra, alquileres, etc…. Tras un año de trabajo para un mayorista de repuestos de automóviles, Gabriel Rojas S.A. llamó a su puerta para desarrollar la primera aplicación de Gestión de Hoteles y desde entonces, forma parte de la plantilla de la empresa, involucrándose en los primeros años tanto en el desarrollo de aplicaciones así como en la gestión de nominas y contabilidad.
Con él hemos hablado y nos ha contado estas impresiones.
En 25 años habrá visto la evolución de la empresa, fundamentalmente en el área de informática. ¿Cómo fueron aquellos principios “tecnológicos”?
Se daban entonces los primeros pasos a la informática personal. De los sistemas “propietario” a un entorno estandarizado. Esto no era fácil para el usuario de entonces y aún hoy sigue sin serlo. Solo en número de usuarios ya puede verse la evolución, de los tres terminales originales a los casi cien de hoy en día; de los servidores locales al actual servidor central; de las comunicaciones vía módem a las actuales ADSL: en todo hemos procurado aprovechar la tecnología para una mejor y mayor integración de la información.
¿Cuál estima que es el nivel, informáticamente hablando, de nuestra empresa?
Fuimos de las primeras cadenas hoteleras en adoptar los sistemas basados en servidores centrales. Esto nos ha permitido implementar nuevos desarrollos y funcionalidades con relativa sencillez y una gestión de incidencias más ágil. Creo que tenemos un nivel óptimo en relación coste/funcionalidad.
¿Cómo se afrontan los cambios y las actualizaciones tecnológicas que se viven en esta época?
Con prudencia. Creemos que no siempre lo último es lo mejor. Y en nuestro sector la tecnología debe estar orientada a la satisfacción del cliente. No debemos ser un escaparate de tecnología, sino que ésta debe ser invisible para el cliente que sólo debe apreciar sus beneficios. Esa es nuestra constante preocupación: dar los servicios sin complicarle la vida a nadie.
Para finalizar, Gonzalo Naya opina que “la experiencia de estos años me han hecho entender que lo importante en el trabajo son las personas. Que todos mis compañeros merecen mi respeto y aprecio, independientemente de la labor que desarrollen en la empresa y esto es lo que me da la ilusión para desarrollar las tareas que se me encomienden con responsabilidad, sabiendo que la calidad de mi trabajo repercute directamente en el de otros”.
Enhorabuena, Gonzalo.